La cabeza, el corazón, los pensamientos de Marcelina estaban
todavía en el domingo, pero su cuerpo ya estaba en lunes, arrastrado
por el trabajo y las obligaciones. Tardaba toda la mañana en juntar
todo y poner en el mismo lugar. Entera y dispuesta a arrancar bien
para empezar una nueva semana. Con un esfuerzo lo conseguía y podía
funcionar perfectamente. A su lado tenía mucha gente, que ni sabía
como estaban esparcidos, incapaces de juntar los pedazos, siempre
incompletos, molestos, y dispuestos de echar la culpa a los demás.
Procura ser una persona completa, íntegra, vivirás mejor y
permitirás vivir mejor a los demás.
Feliz lunes de integridad.

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