Cynthia tenía una habilidad que nadie sabía explicar, ni
definir. Sin embargo, todos la reconocían y por lo menos alguna vez
podían sentir en su propia piel. Ahí donde entraba Cynthia con ella
entraban sonrisas. Su propia sonrisa iluminaba los rostros sombríos.
Lo complicado parecía de repente más fácil y lo difícil y pesado
más sencillo y llevadero. Siempre en nuestro camino encontramos
personas que con gestos simples, palabras sencillas, traen paz en
medio de la guerra entre el cuerpo y el alma. Abre las puertas de tu
corazón, sobre todo en días de pesimismo y oscuridad, para que
entre aunque sea un rayo de luz. Se agradecido con los que te traen
esta luz, en sus rostros, palabras y gestos. No importa si los
conoces mucho o poco, lo que importa es que te iluminan la vida.
Feliz Martes de luz.

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