En el afán de la limpieza de su casa, Norma llegó a la mitad de
trabajo. Tenía la parte impecable en la que había mucha luz y mucho
espacio y la otra por hacer donde nada ya cabía. Las cosas que
añadía al montón al final se deslizaban y caían. Se daba cuenta
que orden hecha a mitad no es suficiente, que hay que llegar hasta el
final. Cuando sientes presión y estás perdiendo el control, es
señal que hay que pararse un rato y revisar el orden de las cosas.
Las cosas bien acomodadas siempre dejan el espacio libre, para que la
vida pueda fluir, como el agua de un río. Si no están bien
ordenadas se forma represa suben las aguas y tenemos inundaciones.
Problemas como agua en inundación vienen de todas las partes. Y
pierdes la noción que es lo más importante, que debes hacer
primero.
Feliz martes de ordenar.

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