Hace unos años plante un árbol, pequeño y frágil. Su
sobrevivir dependía de muchos factores, sobre todo de los cuidados
iniciales, alimentación y protección de los peligros. Hoy ha
crecido, ganó más de fuerza, firmeza, perdiendo mucho de la inicial
vulnerabilidad. Él que necesitaba de la protección, la empieza a
dar. Veo en él, un símbolo del proceso, de crecimiento personal, al
que todos estamos invitados. Los primeros pasos, siempre inseguros,
pareciera, que están condenados al fracaso, al final resultan
providenciales, pues cambian el resto de la vida y la óptica de
nuestra mirada al mundo que nos rodea.
Feliz Sábado de crecimiento.

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