Caminando por el bosque, entre el Canal y el río, cada rato me
topo con la obra de los castores. Hacen de las suyas y ningún árbol
puede resistir, menos el que no les guste o no sea útil para sus
planes. Algunos ya cayeron, otros están a punto de caer. Unos
dientes fuertes, mucha paciencia y perseverancia, los llevan a la
realización de sus obras. Supongo, que no se preguntan si podrán,
no debaten, no se desaniman solos o entre ellos, simplemente
intentan. Siento, que sería bueno intentar, es el único camino para
realizar.
Feliz Domingo de Intentar.

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