A lo largo de la vida cruzamos miles de puertas, llegando o
yéndonos, trayendo y llevando. Algunas de ellas significan uniones,
otras rupturas. Cruzar algunas de ellas, puede significar libertad o
esclavitud. Al cruzar la puerta tenemos la esperanza que detrás de
ella nos prepararemos para enfrentar a vida. Abandonando ciertos
lugares cruzando la puerta, vamos con equipaje de experiencias y
conocimientos, que nos sirven de herramientas para moldear nuestra
realidad, nuestro mundo. Bueno es recordar lo que aprendimos detrás
de la puerta, sin olvidar todo aprendizaje afuera. Encontré la
puerta del seminario en Polonia en Bydgoszcz, que cruce hace 22 años,
empezando el largo camino por España, México, Irlanda y Paraguay.
Mucho me queda por aprender muchas puertas que cruzar.
Feliz Viernes de cruzar puertas.

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