Feliz martes de abrazos en espera.
martes, 22 de diciembre de 2020
Los abrazos
En este tiempo loco Clarita se
sentía huérfana de abrazos. Tanto le hacían falta y nadie quería
correr el riesgo de dárselos. Parecía una cosa tan sencilla simple
y para algunos insignificante, mas no para ella. Los abrazos desde
siempre para ella tenían aroma inconfundible que variaba según las
circunstancias. Había aquellos abrazos con aroma al hogar y a la
cocina con leña tan propios de la abuela, abrazos cuyo aroma se
confundía con los platillos que aparecían en la mesa. Otros abrazos
con aroma a ropa fresca perfumes y colonias que significaban la vista
visitas y barullo en la casa. Los especiales de cariño amor y
amistad. Ahora nada de esos como si sus brazos no sirvieran como su
fueran amputados. Así se sentía, sin poder dar ni recibir. En su
cabeza aparecían listas imaginarios de los que va a abrazar y como
lo va a hacer y que les va a susurrar al oído. Que pronto regresen
los abrazos a nuestros brazos.
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