martes, 8 de diciembre de 2020

Visitando a la Madre

Unas veces todo tenemos muy claro, sabemos por qué vamos y a que venimos. Otras veces todo está confuso, la vida se va por sus caminos y nosotros en vez de ser sus protagonistas nos volvemos espectadores. Solo sabemos que la Madre nos mirará sin juzgar, que en ella encontraremos la paz que se nos había perdido. No necesitamos mucho, basta con una sola mirada. Las cosas entre una Madre y sus hijos se entienden sin muchas palabras, se comunican entre suspiros y una que otra lagrima. Solemos cargar las baterías por un año, para regresar y contar lo que nos había pasado. Algunas veces muy lejos solo podemos recordar, añorar, esperar el regreso a casa. Como nuestras propias madres llevan sus propios diferentes nombres, también a ella se la conoce con diferentes nombres, diferentes rostros, pero siempre con el mismo inconfundible amor. Lejos o cerca, en este tiempo de miedos soledades confusiones que podamos sentir su amor.


Feliz día de la Virgencita de los Milagros de Caacupé


Feliz martes de Inmaculada.

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