sábado, 5 de diciembre de 2020

Sin mezclar

Pablo era muy fuerte, por lo menos esto opinaban todos los que le conocían. Ha pasado por muchas cosas y siempre salía a flote. No se desanimaba, aunque no le faltaron aparentes fracasos. Su fuerza no era mayor de la que tenían otros. Solo que Ricardo tenía una sencilla y al mismo tiempo muy útil habilidad de no mezclar las cosas. Cada vez que le tocaba hacer algo, enfrentar un problema una dificultad, la enfrentaba concentrando toda su atención en ella, no perdía su energía buscando culpables y no trataba de mezclar otras cosas con el problema que intentaba a resolver. Nos pasa con demasiada frecuencia, que haciendo una cosa nos acordamos de otras más esparciendo nuestras fuerzas, distrayéndonos. Mezclamos las personas con los problemas, usando el famoso “porque tú…” o “tú siempre…” no olvidemos que una cosa son los problemas otras las personas. Una persona nunca es un problema, aunque una persona tenga problemas o nos traiga problemas por su comportamiento o sus actitudes. Tratemos de no mezclar las cosas.

Feliz sábado sin mezclar las cosas.

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