El
otoño entraba por la puerta de su casa. El fresco amanecer invitaba
al mate y momentos de estar más cerca. Acercar no solo los cuerpos,
sino también las palabras. Está noche que hemos cambiado la hora,
nuestro cariño despertó
antes que nuestro cuerpo. Así podemos querer al abrir los ojos y
durante todo el día, sabiendo que el cariño va más pegado a
nosotros por el frescor del tiempo. Siempre lo tenemos a la mano y
mientras más lo repartimos, más recibimos.
Feliz
domingo de repartir cercanía.

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