A
Gumercindo le gustaban mucho las cosas bien ordenadas. Lo que tenía
lo procuraba tener bien puesto en su lugar correspondiente y siempre
en cantidad suficiente. Quería tener la casa bien abastecida, sentir
la abundancia. Algunas
veces chocaba con la desordenada realidad del mundo en que vivía y
su orden se tambaleaba, algunas cosas se mezclaban, revolvían.
Gumercindo no se desesperaba, volvía a ordenar las cosas bien. Decía
que solo cuando ordena sus cosas puede saber. Cuanto amor tiene su
amor. Cuanta verdad tiene su verdad, cuanta paciencia tiene su
paciencia y cuanto sentido tienen sus palabras. Cuando todo esta
revuelto, es difícil darse cuenta del
contenido de cada cosa. Ordena
un poco tu mundo y verás cuanta vida tiene tu vida. Sabrás lo que
te sobra lo que te falta.
Feliz
lunes de ordenar las cosas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario