En
momentos así se sentía muy sola. No recibía ni el apoyo ni la
ayuda de los que la rodeaban. Esperaba palabras y hubo silencios,
incluso algunos reproches. Al parecer la suerte no fue benévola para
ella. Encima de todos los problemas que tenía le regalaba más
responsabilidades, que a veces provocaban un giro inesperado en su
vida. Sola miraba y temblaba. Con este nudo en la garganta ni podía
decir lo que siente. Solo supo que tiene que avanzar. Mientras más
avanzaba se daba cuenta que a lo largo del camino hay gente ayuda.
Que los silencios no siempre significan desinterés y lejanía. Que
sintiéndose derrotada y aplastada estaba más fuerte que nunca. No
confundas la distancia con la soledad.
Feliz
jueves de sabios silencios.
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