Hace
tiempo le dijeron a Mariela que el cuerpo escucha y obedece a
nuestros pensamientos, a nuestros estados de ánimo. Ella en carne
propia empezó a experimentar esta realidad. Cuando le decimos a
nuestro cuerpo que
está mal, lo estará. Si vivimos largos periodos de tristeza,
rencor, tensión o miedo, tarde o temprano todo eso dejará huellas
en nuestro organismo.
Así
como el cuerpo escucha nuestra mente, nuestro espíritu, así
nosotros deberíamos escuchar a nuestro cuerpo. Por desgracia lo de
escuchar cuerpo se confunde con hedonismo y no es así. Se trata de
estar atentos a sus señales, para atender los avisos que nos da. El
cuerpo no va querer tu mal, porque si tú estás mal él también
estará mal y eso no le conviene. Vive
en armonía con la naturaleza, con la gente y con tu
propio
cuerpo.
Feliz
viernes de escucha.

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