Curiosa es la capacidad humana de negar
hasta lo evidente. Sobre todo si el reconocimiento del hecho
implicaría necesidad de cambios. Según el dicho “hasta nuestras
debilidades son más fuertes que nosotros”. Elegimos hundirnos más
poniendo en peligro todo, en vez de renunciar algo, modificar aunque
sea ligeramente nuestros hábitos. Eso puede llevarnos a algo
inimaginable. Una obligada ruptura con todo lo que hasta ahora hemos
vivido. Algo evitable si ha tiempo hubiéramos atendido las señales
que la vida nos enviaba que exigían apenas pequeñas modificaciones.
Aunque la sabiduría popular nos dice que “nadie sabe lo que tiene
hasta que lo ve perdido”, no actuamos a tiempo. Tenemos que perder
a las personas, y las cosas para empezar a valorarlas. Lo que pasa
que en la mayoría de los casos ya no hay marcha atrás. Valoremos a
tiempo y estemos dispuestos a cambiar algo para cuidar más y no
perder antes de tiempo.
Feliz sábado de disponibilidad para
cambio.

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