sábado, 19 de agosto de 2017

El silencio después de la tormenta

Una semana de silencio, una semana de duelo. El mundo que hemos conocido dejó de existir. Se silenciaron las palabras como se silenció el canto de los pájaros en el bosque que murió. Una tormenta, se llevó las vidas de las personas, las casas y el bosque que les vio crecer. Nos faltó la energía eléctrica, la señal de Internet pero no las ganas de levantar de nuevo el mundo que vimos caído. Antes que Internet empezó a regresar la esperanza. El desastre fue capaz de sacar lo mejor de cada uno de nosotros, pero para ser justo también lo peor. Muchas veces a pesar de los signos inequívocos del cambio climático, seguimos negando nuestra responsabilidad, apelando a nuestra soberanía y libertad. La naturaleza no conoce límites territoriales, fronteras, ni ideologías. Es un organismo que tenemos que cuidar, no solo usar para nuestros intereses. Necesitamos aire puro, agua limpia, alimentos sanos y un poco más de sano juicio, para vivir en armonía, sin agresividad y violencia. Esa es nuestra casa común la única que tenemos. Mi respeto a todas personas que ayudan y trabajan después de la tormenta. Gracias por su esfuerzo y ejemplo. 

Feliz sábado de esperanza.

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