Le decían que uno no debe gastar lo que
no tiene. Una buena enseñanza que le iba a ayudar toda su vida. Una
responsable manejo de los recursos y una prudente actitud frente a la
vida le iban a ayudar a no endeudarse innecesariamente, viviendo por
encima de sus posibilidades. Todo parecía claro y lógico, pero le
faltaba saber qué es lo que verdaderamente tiene. Revisando las
cosas y haciendo las cuentas llegaba a la conclusión de que no
siempre se gasta lo que se tiene y que es imposible evitar los
riesgos y no apostar sin saber el resultado. Uno gasta la vida sin
tenerla como una cosa que se puede cuantificar, medir. Se vive y se
da la vida arriesgando todo, así como lo hace el río arriesgando
sus aguas sin saber cuántas le quedan y a dónde irán las que
empiezan fluir en él. Puede ser que en las finanzas en la economía
es una regla de oro, pero en la vida siempre habrá riesgos y
apuestas, con las inevitables consecuencias de pérdidas, errores y
fracasos. Muchas veces nos pueden fallar los cálculos, pero todo eso
da sabor a la vida, que con su dinamismo es como una gran apuesta
contra la vida inmóvil, totalmente estática y sin emociones. No
tengas miedo de gastar la vida.
Feliz viernes de gastos y cálculos.

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