En su vida había muchas personas. Algunas de ellas
aparecían y desaparecían apenas dejando una huella. Trataba de dar a cada
persona su tiempo y espacio, para que se sientan libres y sepan que están
bienvenidas. Así que si se quedan es por voluntad y no por obligación o un
imaginario compromiso de lealtad. Sincerándose consigo misma reconocía que a
pesar de todo lo anteriormente dicho, había personas a las que buscaba cada vez
que se le habían perdido de horizonte. Esperaba que regresen cada vez que se marchaban,
que aunque se hayan ido lejos se dejen sentir más cerca que nunca. Cuando ha
perdido sus huellas, no perdía la esperanza de poder encontrarlos un día. La
vida le ha demostrado tantas veces que merece la pena esperar un poco, la
recompensa llega en los momentos menos esperados. Son las personas que nos
marcan el ritmo en la vida, sonrisas en la cara y un latir especial del
corazón. Cuídalas.
Feliz miércoles de cuidar a las personas que nos
marcan.

No hay comentarios:
Publicar un comentario