Tenía una extraña para algunos, muy buena para
otros, costumbre de buscar hasta el último sentido de todas las cosas que
decía. No es que quería evitar todas las posibles interpretaciones, más bien
quería saber que realmente estaba diciendo cuando decía tantas cosas. Sentía
que era fundamental en las relaciones interpersonales y sobre todo en las
relaciones de la pareja. Es tan fácil decir algo sin tener en cuenta el alcance
que tienen nuestras palabras, sobre todo cuando se hace afirmaciones y
promesas. Todo eso empezó cuando dijo y cuando le dijeron un simple y al mismo
tiempo extraordinario “te amo”. Quería saber que realmente significa eso;
¿hasta dónde llega el sentido de estas palabras? ¿Si hay un límite que pueda
mostrar hasta donde sí y a partir de donde no? ¿Si cuando se ama se ama con
todo aceptando todo o haciendo una selección? ¿El amar da el derecho a esperar
las modificaciones o obliga a la aceptación de las imperfecciones? ¿El amor
borra la distancia entre las expectativas y las realidades o la hace más
visible? Por todas estas razones y muchas otras quería saber que se entiende y
si siempre se entiende lo mismo cuando se dice las cosas. Sentía que ahí está
la fuente de muchos malos entendidos y sufrimientos evitables. Trata de
entender y definir el alcance de tus palabras, promesas y afirmaciones.
Feliz jueves de definir las palabras.

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