Hablaba de su tierra aunque vivía lejos
de ella. Parece que los cuerpos viajan mucho más rápido que los
sentimientos. Uno se traslada de un lugar a otro mientras los
sentimientos se quedan, o nos acompañan, o se estiran hasta el
infinito uniendo lugares y personas. En Paraguay siempre hay
referencia a “mi valle” aquel lugar de infancia crecimiento y
recuerdos. Lugar que las circunstancias de la vida nos obligan a
abandonar. Queda esta mirada hacia atrás que muy respetable bella y
noble puede a veces volverse contra nosotros. Es que no podemos mirar
solo hacia atrás, sino tenemos que mirar hacia adelante. Tratar de
fijar nuestras raíces en el nuevo lugar para poder alimentarnos de
todo lo bueno y diferente que tiene. Somos al mismo tiempo del lugar
que nos vio nacer y de todos los lugares por los que pasamos en
nuestra vida, siempre y cuando vivimos conscientes y abiertos a lo
nuevo y diferente. Si no lo somos quedamos enojados y rencorosos
rechazando lo que no es como el lugar del pasado como si el también
no hubiera sufrido cambios. Nuestra memoria es selectiva y guardamos
fotografías del pasado sin ver la dinámica del presente. Hay que
vivir abiertos y atentos.
Feliz viernes de apertura.

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