En los paseos en la bicicleta cambian paisajes con
una buena velocidad. Ni demasiado rápido para perder los detalles, ni demasiado
lento para aburrirse por la monotonía. Parece que pasan por los ojos y por el
alma. No me da tiempo para contar lo que está atrás, me tengo que fijar con
mucha atención por lo que está delante. No es solo cuestión de la seguridad
sino el buen aprovechamiento de lo que se tiene frente a los ojos. Si no
miramos bien a lo que está delante ignoraremos lo que se quedó atrás y podremos
hablar de un camino perdido. Perdido no porque no sabemos cómo seguir adelante,
sino porque no sabemos en qué lugar nos encontramos, se nos vuelve confuso
nuestro pasado porque también lo es nuestro presente. Aprovecha el camino que
estás recorriendo, mira bien lo que tienes delante para dejar cosas bien vistas
y conocidas atrás.
Feliz miércoles de recorrer bien el camino.

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