Este mundo nuestro tan paciente y magnánimo, a
veces trata de hablarnos y no siempre estamos dispuestos de parar y escuchar un
poco pensando en lo que está intentando decirnos. Con demasiada frecuencia
tratamos el mundo en el que vivimos o la misma naturaleza como un inagotable
deposito de recursos materiales. Pensamos que se puede sacar saciando nuestras
infladas necesidades y la descontrolada avaricia. En el nombre del crecimiento
sacrificamos las bases que sostienen nuestra vida, nuestra existencia. Mostrando
nuestra insensatez entramos en un círculo vicioso que nos cuesta romper. Lo
impide nuestra miopía y nuestra comodidad. Cuidarnos y cuidar el mundo tiene un
alto precio de la pereza y exige un alto grado de madurez que permite mirar más
allá de nuestra nariz. Escucha la voz de la naturaleza y atiende sus pedidos.
Feliz lunes de enfrentarse con la pereza e
insensatez.

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