Le gustaba recibir visitas. Su casa
nunca estuvo cerrada a los que querrían gastar su tiempo con ella.
Ella también les visitaba le gustaba salir y compartir, no andaba
con secretos y círculos cerrados inaccesibles a los demás. Tampoco
había mucho que ocultar porque su vida era transparente. A pesar de
su carácter extrovertido también ella necesitaba sus “espacios
sagrados” que protegía celosamente. Espacios en los que ella se
podía encontrar con ella misma con lo que sentía y pensaba, con lo
que creía y deseaba, con lo que le dolía y molestaba. Ahí podía
ver y valorar, decidir y programar para poder actuar. Nadie tenía
derecho de meterse ahí y profanar. Todos necesitamos un espacio así
para nosotros, nuestro amor, nuestra familia y nuestras amistades.
Busca tu espacio sagrado cuídalo y protege te ayudará vivir
plenamente.
Feliz viernes de cuidar espacios
sagrados de la vida.

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