Esta mañana se puso a pensar: ¿Cuántas
cosas ha empezado en su vida y cuántas de ellas pudo terminar? Las
cuentas no salían bien equilibradas lo que la ha desconcertado al
principio. Sospechaba que en algún lugar ha cometido algún error de
cálculos. Revisando lo que ha hecho no encontraba nada que pudiera
explicar esta diferencia entre los inicios y los finales. Es que el
error no estaba en los cálculos sino en las clasificaciones. Contaba
todo como si fueran unos trabajos y no como trabajos y procesos. Los
trabajos normalmente tienen un principio y un fin, es relativamente
fácil descubrir y describir estos dos momentos, valorar y
cuantificar. Los procesos se escapan de este tipo de medición. Se
puede hablar sobre los inicios, describir con exactitud el comienzo
de un proceso, pero en muchos casos no se puede hablar sobre el
final. Duran toda la vida, no se terminan, y cuando algunas veces
parece que se han terminado solo están en una etapa de receso y se
pueden volver a activar. Trata de terminar bien concluir tus trabajos
y mantener activos todos los procesos que significan aprendizaje,
sanación, reconciliación y el crecimiento personal.
Feliz jueves de trabajos y procesos.

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