Se tenía que enfrentar a una palabra
que no le gustaba, hasta tenía cierto miedo de ella, pues para ella
era casi un sinónimo de fracaso, era la palabra “separar”. No
quería admitir ninguna separación en su vida. Nadie hablaba de una
separación matrimonial, algo tan doloroso que ocurre y lastima, pero
a veces lastimaría más permanecer juntos. Era otro tipo de
separación que le decían que le decían que necesitaba. Es que en
su vida se han mezclado muchas cosas, las importantes con las
secundarias, las urgentes con las que podían esperar, las centrales
con las periféricas. Todo se volvía un caos y no sabía por dónde
empezar. Así que urgía separar bien las cosas y encargarse de ellas
según su importancia. Antes de que puedan llegar otras separaciones
que la vida trae consigo. No tengas miedo de revisar tus cosas y ver
cuales hay que separar para que el bien no se confunda con el mal.
Feliz domingo de revisión y separación.

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