Algunos días se rebelaba y lo que otro día le
parecía normal y razonable, lo sentía como insoportable. Tal vez con lo que
tenía más problemas era un consejo sencillo y muy útil. Eso sí, sencillo y útil
otros días, pero no hoy, cuando le parecía que todo estaba doliendo. Sabía que
debería mirar más allá de las cosas, las palabras y las actitudes de las
personas cuando éstas empiezan a doler, lastimar o herir. Es fácil decir “mirar
más allá” cuando el dolor es más acá… sentido por todos los costados. Es bueno,
no tener vergüenza reconocer que algo nos supera. Luego darse tiempo de: ¿por
qué lo que hasta hace rato fue llevadero se hizo insoportable? En la mayoría de
los casos el problema no está en el aumento de la magnitud o intensidad de un
problema, sino en disminución de nuestra resistencia frente a las adversidades.
Normalmente vinculada al cansancio, tensión, pérdida de paz. Por eso, aunque
parezca contradictoria tenemos que tratar de mirar más allá de una pasajera
debilidad, un desánimo que nos está asustando, desanimando. Con algo de
descanso relajación la fuerza, la resistencia, la serenidad regresará.
Feliz viernes de una espera y una mirada.

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