Ayer visité el lugar junto al río que
visitaba cada vez que regresaba a mi pueblo. Hace un año por esta
zona pasó una tormenta devastadora que arrasó con miles de
hectáreas de bosque. No sabía cómo ha quedado “mi lugar”. El
acceso fue imposible, así que salí de aquí con la duda. Así que
ayer iba con los sentimientos a flor de piel, sin saber que paisaje
me espera. Grande fue mi sorpresa cuando me di cuenta que a pesar de
todos los daños que la tormenta ha causado alrededor este lugar ha
quedado intacto. Sigue emanando la paz. Creo que en la vida a pesar
de todas las tormentas que nos toca a vivir siempre quedan cosas que
dan la paz, sirven de referencia para seguir el camino, ir
reconstruyendo los proyectos y alimentando los sueños y las
ilusiones. Ninguna tormenta arrastra con todo. Cuando pasa y llega la
calma mira bien que ha quedado y por donde puedes empezar.
Feliz viernes de ver que tenemos.

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