lunes, 9 de julio de 2018

El buen despertar

La noche después de la boda, me quedé en una casa de madera en medio del bosque. Tuve uno de los más hermosos despertares al ver como la luz y la vida me ha mirado por la ventana. Se respiraba el despertar y todo parecía posible. Las sonrisas olvidaban aparecían en el rostro. La esperanza frotaba sus ojitos para ver mejor el futuro, mirar con más claridad el mañana. No era ni pesado ni difícil ponerse a caminar, ir al encuentro de un nuevo día y una nueva realidad. A veces en la vida lo único que hay que hacer es abrir bien la ventana. Sentir en el rostro el frescor de un día que empieza y sacar nuestro corazón del ayer que ya oscureció. La vida puede ser nueva con cada amanecer. Solo de ti depende si quieres participar en ella. 

Feliz lunes de buen despertar.

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