Aparecen frente a mis ojos huellas de lo
que ha pasado todo un paisaje herido y en el herida la gente. Cada
herida tiene su tiempo de cura y su tratamiento. En casos extremos
llegamos a cortar por lo sano para impedir daños mayores. No es
fácil a entender todo los procesos, siempre uno arriesga y se deja
de llevar por la experiencia vivida o por la intuición sentida.
Acertando o no en este juego de causas y consecuencias. Unos ven las
evidencias, otros se niegan verlas. Me sorprenden los que no ven la
destrucción de medioambiente y no reconocen a la naturaleza como un
organismo vivo. Aunque cuidemos en un lugar pero no lo hacemos en
otro afectado queda el sistema. Actuamos localmente pero tenemos que
pensar globalmente. La miopía de algunos nos puede costar muy caro.
Los que creen en los ciclos de la naturaleza y solo atribuyen lo que
estamos viviendo. Los ciclos existen, en cada parte se ve la
explotación despiadada de los recursos limitados. No hay quien
aguante este ritmo, si nosotros no podemos la naturaleza tampoco.
Ojala las heridas que tenemos alrededor nos hagan más sensibles.
Cuidemos a la casa común.
Feliz sábado de cuidar a la casa común.

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