Una vez más estoy con unas maletas. No
es ninguna mudanza sino salida de vacaciones. Es poco lo que
contienen aunque creo que siempre llevo demasiada ropa. Siempre que
más de lo que ellas pueden transportar. Es a veces más de lo que
“esconden” que lo que contienen. Es que entre la ropa objetos
personales, se esconden los recuerdos y vivencias de todos los
lugares por las que he pasado con estas maletas. Viajes que hemos
hecho juntos. Cada prenda con su historia su tiempo su momento.
También siempre hay unas cuantas ilusiones, planes para este tiempo
de vacaciones estos viajes que me esperan. Hay rostros y voces que
quedan y los que esperan. El momento de transición entre acá y
allá. Lo más valioso que nunca nos cabe en las maletas en ningún
viaje es lo que hemos vivido y lo que viviremos. Nunca te preocupes
dónde empacar todo eso porque te cabe en el corazón.
Feliz martes con maletas.

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