Miraba los campos durante el viaje
atravesando toda Polonia y me preguntaba: ¿Quién sembró tanta
división, tanto odio? Lo peor de todo usando la religión y los
valores contra el otro que piensa diferente. Una siembra que no deja
de producir frutos que cada vez más nos alejan de la sensatez y de
la unidad que nos permitiría crear algo hermoso en este lugar que
ocupamos en la tierra. Cuando veo los paisajes reconozco los lugares,
cuando escucho las discusiones acalorados con los argumentos extraños
me siento perdido. Entiendo perfectamente que el mundo está
cambiando, pero creo que nosotros somos los responsables en qué
dirección empujamos el carro de la historia. Quiero poder vivir en
la diversidad, pero con respeto en vez de odio, argumentos en vez de
gritos y descalificaciones. Se puede sembrar cosas mejores para que
crezcan entre nosotros, llegará el tiempo de la cosecha de la que
todos saldremos ganando.
Feliz día de nueva siembra.

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