jueves, 26 de julio de 2018

Los daños después de la tormenta

En mi pueblo Rytel mirando en cada dirección se ve los efectos los destrozos de la tormenta con viento huracanado que sufrimos en agosto de año pasado. Lo que pasa que no solo se puede ver los cambios en el paisaje sino su eco en las conversaciones. Si lugar de dudas nuestro pueblo ha cambiado, no solo él, sino también todos sus alrededores. Uno se da cuenta que en muchos casos ha afectado más a las personas que a la naturaleza. Esa lentamente está presentando los primeros signos de la recuperación. Claro que falta mucho trabajo de limpieza de siembra y cuidado, pero se puede ver como la vida regresa a los lugares devastados. Mucho más difícil es sanar las heridas en el alma, sacar la tristeza profunda que todo eso ha provocado la sensación de fragilidad que se levanta en el aire. Lo que veo una vez más me confirma que la naturaleza sin nosotros puede vivir, nosotros sin ella no, cuidémosla. 

Feliz jueves de resurgimiento.

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