Se puede hacer
mucho, se puede llegar a hacer bien muchas cosas, pero se puede
olvidar en el camino, para quien se hace todo esto. Cuando uno hace
tantas cosas para la gente se olvida uno escuchar que realmente
quiere esta gente. Por eso esta urgente necesidad de un equilibrio en
nuestra vida entre el activismo y la escucha. Que la imperiosa
hiperactividad a la que nos empuja el ritmo de vida moderna no nos
haga olvidar quiénes
somos y para quien nos cansamos. Cuidar a la gente y cuidarnos
nosotros mismos, para no desgastarse, ni agotar en el intento. Que lo
que hagamos tenga sabor y consistencia y no sea como una espuma que
aparece en la superficie y se esfuma con el tiempo.
Feliz
domingo de escucha y cuidado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario