Buscaba a alguien capaz de ayudar
de acompañar en sus luchas y trabajos. La clave estaba en la palabra
acompañar. Muchos de los que pedía ayuda confundían el acompañar
con hacer por ella, intervenir, decidir cómo hacer y ponerse a
frente. No sabían simplemente estar al lado, sirviendo de apoyo,
orientando y respetando el ritmo y el proceso que es propio de cada
persona. Las ganas de protagonismo pueden envenenar cualquier tipo de
ayuda. Algunos tienen miedo de quedarse en la sombra de no ser vistos
o reconocidos. Los que saben valorar, saben que su aporte es
fundamental y por ser respetuoso y discreto es más valioso y siempre
será reconocido. La pedagogía de la ayuda exige eso, saber
acompañar sin ocupar los espacios que pertenecen a las personas a
las que acompañamos. Trata de ser atenta/o.
Feliz miércoles de acompañar
con discreción.

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