Casi siempre hacía la lista de
todas las cosas que necesitaba. Eran bastantes y muy variadas. A lo
largo del tiempo esta lista se inflaba en vez de disminuir con los
esfuerzos innegables que hacía para conseguir lo que necesitaba. Los
necesidades iban desde las más básicas a las más complejas
complicadas que aparecían influenciados por modas o despertados con
la publicidad. Cada conquista significaba una alegría pasajera cada
imposibilidad de obtener una frustración duradera. Las necesidades
concentran la atención y hacen olvidar las posesiones que en muchas
ocasiones también un día eran necesidades. No queda tiempo ni
espacio para el disfrute, para dar tiempo que se merecen; cada
situación y cada persona. La vida se nos pasa esperando de tener sin
darse cuenta de todo lo que tenemos. Haz lo necesario para cubrir las
necesidades pero revisa las posesiones. No permitas que te impongan
un sinfín de necesidades artificiales que dominen tu vida impidiendo
ver todo lo demás.
Feliz viernes de necesidades y
posesiones.

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