No le faltaba el carácter y sabía que a veces le jugaba una mala pasada. Trataba de dominar pero tampoco podía controlar. Consciente de sus rebotes de mal humor o subidas de tono de voz, sabía pedir perdón, cuando las aguas se calmaban. Pensaba últimamente ¿cuáles de sus actitudes y palabras construyen algo y cuáles destruyen? No quería quedarse en sus propias percepciones o sus opiniones que pueden ser más bien deseos que reflejos de la realidad, por eso trataba de tratar el tema con los que tenía cerca. Quería que juntos detecten lo que construye, lo que les ayuda crecer y lo que al contrario les frena destruye aleja y separa. Se dieron cuenta que no eran precisamente cosas grandes, más bien sencillas bastante comunes para no decir pequeñas que eran capaces de envenenar y destruir todo. Al detectarlas podían tener más cuidado y hacerse menos daño sabiendo la sensibilidad de cada uno y la importancia que cada persona da a las diferentes cosas. Cuando se respeta se puede construir juntos.
Feliz jueves de construir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario