Por la mañana en la mesa del día pone su vida para revisarla un poco, si no tiene roturas de incoherencia y agujeros de pasividad por donde se le escapa la vida. Después de esa primera larga y minuciosa revisión, probaba el sabor. Es que la vida no sabe igual todos los días. Es bueno saber cuál es el sabor dominante en un tiempo concreto y qué se echa en falta para procurar a conseguirlo y dar más sabor equilibrar el que ya se tiene. Todo un trabajo que hay que hacer vestido de mucha honestidad y calma. No para otros, que ni se den cuenta, sino para uno mismo, pues somos nosotros que vivimos y sentimos a nuestra vida. Es un trabajo, una tarea, que se repite, pues nuestra vida es dinámica y cambia, conforme cambian las circunstancias o algo afecte los equilibrios internos, que dan unidad a lo que vivimos y sentimos. Cuida tu vida y sácale el mejor sabor.
Feliz martes de revisión.

No hay comentarios:
Publicar un comentario