sábado, 27 de junio de 2020

Vicente


Desde que llegué a España, se preocupaba por mi salud. Me decía que debería tener cuidado no hacer esfuerzo. Así siempre atento, siempre discreto y presente. Cuando llegue a Pedrezuela con mis maletas, fue él que los subía por la escalera hasta mi cuarto, por la misma escalera por la que 21 meses después bajaba cayendo para subir al cielo. Pequeño de estatura me movía los espejos en el coche para recordarme que el mundo también hay que mirar desde más abajo, de la otra perspectiva de la otra gente. Consciente de sus limitaciones superaba los desafíos cuando la vida le ponía frente a ellos. Estar con la gente y para la gente era su combustible. Lo pasaba mal encerrado durante el confinamiento. Cuidaba la vida, de las plantas que regalaba multiplicando sus recuerdos y sus sonrisas. Amaba la tierra y todo que ella puede producir. Sensible frente a los otros y sus problemas. Amigo, vecino, compañero, hermano, padre, simplemente Vicente. Cuídanos desde el otro lado de la vida.

Feliz sábado de partida.

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