No sé, si son escasos o en crisis. Las experiencias vividas a veces dejan sabor amargo y llevan a tristeza y desilusión. Se ha perdido en alguna parte detrás de alguna esquina de la historia el respeto y el cuidado. Tanto hacia las personas que parece que debería ser fundamental e indiscutible, como hacia los lugares que compartimos con otros. Pensamos que la experiencia del confinamiento nos va a enseñar algo, pero no vemos claramente frutos de esta enseñanza. Si queremos cuidar a la vida, a las personas y a las relaciones, tenemos que aprender respetarlas. Respetando escuchar, tratar de entender, dejar el espacio para las diferencias, sin agresiones, ni intenciones de unificar todo bajo un único criterio. Cuidando su bienestar, protegiendo de todo que puede dañar y ser perjudicial, no con el afán de aislar, sino con toda la transparencia, hablando, compartiendo, discutiendo. Conjugar en respeto con el cuidado es parte del arte de vivir y de amar. Hay que volver a practicarlo en todas partes en un mundo que por un lado se desentiendo de sus obligaciones y por otro lado se radicaliza.
Feliz martes de respeto y cuidado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario