Es suficiente, un gesto, una palabra, o un silencio, fuera de lugar para destruir una relación. Después de lo ocurrido es difícil reconstruir las cosas, aunque eso no quiere decir que es imposible. Lo que pasa que para reconstruir se necesita emplear un esfuerzo doble o triple, y suele ser un proceso largo puesto a prueba de dudas con revisiones y desconfianzas en las intenciones. La destrucción es inmediata, su efecto se ve se escucha se siente. La reconstrucción se parece al proceso de cicatrizar heridas. Bastante doloroso con marcas visibles y con sensibilidad diferente en ciertas partes del cuerpo, si la herida es grande. No se puede acelerar los procesos naturales, hay que cuidar, proteger y dar tiempo. Existe peligro de querer reconstruir y arreglar relaciones ajenas olvidando y descuidando las propias. Casi siempre lo que está más cerca es menos visible y más desconocido. Cuida protege y no dejes que las cosas de deterioren no las destruyas con tus negligencias.
Feliz lunes de cuidar y reconstruir.

No hay comentarios:
Publicar un comentario