Tenían los mismos objetivos en
la vida, con frecuencia compartían sus proyectos, pero no caminaban
juntos, no caminaban de la misma manera. A pesar de eso, siempre se
apoyaban y uno servía de referencia para el otro. Sobre todo en los
momentos más difíciles, las horas de desánimo y cansancio, la
conciencia de que otro sigue caminando, superando los problemas,
permitía recuperar las fuerzas, retomar el camino con el mismo ritmo
y ánimo de antes. Lo que ayudaba es saber que aunque van por caminos
diferentes, van hacia lo mismo y al final les pasa lo mismo. Es la
experiencia del camino que les une y acerca. Los que con tanta
facilidad clasificamos como otros, tienen más cosas en común que
diferentes. Somos caminantes del mismo camino de la vida en la
constante búsqueda de la felicidad.
Feliz sábado de camino.

No hay comentarios:
Publicar un comentario