Era muy cuidadosa. Siempre al
salir de un lugar revisaba todas sus pertenencias para no perder
ninguna de ellas. Así evitaba los disgustos provocados por la
distracción, pero con el paso del tiempo descubría que no son sus
pertenencias lo más valioso y no solo a ellas debería de cuidar.
Había cosas mucho más fáciles de perder que un paraguas o una
billetera. A veces una oportunidad para una buena conversación, un
abrazo, una mirada, un encuentro si no se aprovecha si no se cuida
ahora se pierde para siempre. También hay vistas durante un camino
un viaje o un paseo que son muy efímeras muy fugaces si no les
ponemos atención ahora las perdemos para siempre `pues son únicas e
irrepetibles. Trata de no perder los momentos, los instantes, pues al
final como bien sabemos que el tiempo perdido, nunca se recupera.
Todo lo demás hay que cuidar pero es secundario. Las cosas siempre
estarán ahí las personas no siempre.
Feliz martes de cuidar para no
perder.

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