Mirando bien la vida podemos
descubrir que desde el inicio, somos hechos de un eterno empezar.
Cada día y casi a cada instante practicamos l arte de empezar.
Empezamos el día por la mañana, una jornada de trabajo o estudio,
empezamos conversaciones y relaciones. Todo lo que hacemos tiene
sabor a inicio e incluso el final también tiene su inicio. Es
importante saber en dónde se empieza aunque no se sepa ni se tenga
la seguridad en dónde se va a terminar. De los buenos inicios de un
buen empezar depende la continuación el desarrollo de las cosas. El
inicio se vuelve como una apuesta un crédito de confianza para
poder llegar a un buen fin. Trata de empezar bien el día por la
mañana con actitud de agradecimiento y reconocimiento hacia otros y
hacia todo lo que vives. Que los buenos inicios desde el amanecer
ayuden a continuar con todo lo que te toca este día.
Feliz martes de buen empezar, de
buen inicio.

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