Lo que buscamos para querer
admirar, a veces no está, ni encima de nosotros, ni debajo. Si
miramos en direcciones equivocadas, no encontraremos lo que buscan
nuestros ojos o lo que desea nuestro corazón. Las cosas más
importantes suelen estar en frente de nuestros ojos. Ahí en frente
están las cosas más cercanas y por eso desconocidas. Mira más
alrededor y verás como las cosas empiezan a emergen desde la
multitud. Los detalles, los descubrimientos necesitan tiempo y
acciones repetidas para poder a conocer toda la plenitud. No te
contentes con una sola mirada, aunque tengas dotes de buen
observador/a. Vuelve y mira una y otra vez en diferentes horas del
día con diferente luz y en diferentes épocas del año. Veras como
la naturaleza nos da sorpresas y nos enseña que exista la eterna
novedad y que nosotros somos partes de ella.
Feliz lunes de la nueva mirada.

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