Entre
las palabras que se decían siempre cabía una dosis de silencio.
Silencio que nunca fue entendido como falta de palabras, sino más
bien su prolongación. El silencio que daba la oportunidad de
escuchar bien la palabra dicha, meditar la que se va a decir.
Asimilar el mensaje interiorizarlo y esperar las reacciones que nacen
en nosotros al escuchar, que aparecen poco a poco. Silencio que a
veces comunica más que las palabras. O simplemente quiere expresar
que estamos al lado con alguien no para hacer discursos sino para
acompañar apoyar sostener hacer compañía ofreciendo nuestro tiempo
y todo nuestro ser. Silencio que expresa el profundo respeto hacia
las personas y hacia las cosas que les pasan. Silencio que muestra la
paz y el poder del espíritu frente a todas las palabras que intentan
provocar, lastimar, desequilibrar. Aprende guardar el silencio que
dice mucho más que mil palabras, tiene más valor y muestra la
fuerza de tus convicciones y principios que te dan la paz, porque
sabes que después del silencio aparecerán palabras que tienen
sentido que tienen peso que expresan algo importante.
Feliz
jueves de silencios.

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