Hace tiempo que buscaba una
manera de frenar un poco, hacer una parada para poder mirase y
escucharse. Hacer todo eso en el mismo tiempo y en el mismo lugar.
Las prisas han hecho que algunas veces hacía sin sentir y sentía
sin hacer. Que el cuerpo no estaba en el mismo lugar que los
pensamientos. Ahora tenía la oportunidad de esperar y tratar de unir
en el mismo lugar todo su ser. Sin correr tanto pero también sin
retrasar encontrando un equilibrio entre la reflexión y la acción.
No respondiendo a modas, sino a sus propias necesidades. Siempre
estamos en peligro de perder lo importante corriendo detrás de lo
que superficial. Olvidar lo que es esencial y duradero, preocupados
por alcanzar lo efímero. Los ricos detalles de la vida solo vamos a
descubrir si ponemos atención y nos damos tiempo suficiente. Para un
poco, baja la velocidad.
Feliz martes de una parada.

No hay comentarios:
Publicar un comentario