Es
muy curiosa la situación que vivimos. Puede ser que la primera vez
en nuestras vidas, todo lo que pase depende de nosotros. Lógicamente
las autoridades los gobernantes como siempre tienen sus
responsabilidades grandes, de tomar las decisiones y coordinar las
acciones. Somos nosotros los ciudadanos de a pie que con la calma
responsabilidad ayudemos que las acciones tengan su fruto. Eso exige
abandonar nuestra comodidad, nuestras rutinas. Quedarse en casa y
permitir a otros a trabajar. Sin histeria, colaborando en la
tranquilidad de los que no entienden. Lo que se nos pide es tan
sencillo, y como siempre lo complicamos. Una prueba para nuestra
capacidad de empatía. Es respetable la preocupación, pero al mismo
tiempo son tan claras las medidas. Tenemos que tener fe, pero también
debemos saber que la misma fe no nos inmuniza. Los que tanto sufren
por no poder participar en la eucaristía, deberían recordar que en
el mundo, tal vez en sus propios países, hay miles de comunidades
que la pueden celebrar una vez al mes o al año, por falta de
sacerdotes y las distancias y que la estucaría en primer lugar es el
servicio, así como lo mostró Jesús con el lavatorio de los pies.
Así que con fe oración y responsabilidad cooperemos con las
autoridades. No nos dejemos a dividir y no creamos en las noticias
falsas que abundan. Es el tiempo para demostrar nuestra madurez.
Piensa en los que son más vulnerables que tú y sé responsable.
Feliz
viernes de la responsabilidad.

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