Cada
día por la mañana estaba frente a la decisión para cuantas cosas
se tiene que despertar. Había días que animada se despertaba para
muchas cosas, desde su trabajo, tareas pendientes de la casa, y
encuentros con familiares y amigos. Había también días en las que
por alguna razón desconocida para ella se despertaba para lo mínimo
y muy a su pesar. Unas veces no daba su cuerpo, cansado o tenso a
pesar de supuestas horas de descanso. Otras veces no daba su
espíritu, su ánimo, sensible a la resistencia, la terquedad sin
fuerza ni herramientas, para discutir, defender o tratar de
convencer. Con la dolorosa sensación que de repente muchas cosas se
han vaciado de sentido. Por eso el despertar era tan importante, tan
responsable. Su alcance tenía consecuencias durante toda la jornada.
Trata de despertarte de todo para todo y para todos, evitarás
tensiones y dolores de los que se pasan la vida medio dormidos,
lastiman y se dejan lastimar por su imprudencia.
Feliz
jueves de un buen despertar.

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