El confinamiento nos puso obligatoriamente en un mismo espacio, casi
siempre por más tiempo que de costumbre. Aunque estamos cerca físicamente,
podemos darnos cuenta de los diferentes tipos de distancias, que a lo largo del
tiempo, han aparecido entre nosotros. Al reconocerlas tenemos la oportunidad de
acortarlas. Antes la distancia se medía en metros o en tiempos, horas de
ausencia, siempre justificadas con incontables ocupaciones. Ahora la distancia
se mide en silencios, en palabras no dichas o dichas y no escuchados, no
admitidas, porque vienen de sorpresa. Este parón obligatorio nos da una
maravillosa oportunidad de vernos, mirar, oír y escuchar de nuevo. Sin ninguna
prisa, proyectando lo que haremos y cómo lo haremos después, cuando termine
todo. Es bueno pensar en los posibles rituales del encuentro, para cuando
llegue poder disfrutar más de una taza de café, una copa de vino o cualquier
otra cosa que queremos compartir. Lo haremos compartiendo con otros con los que
no nos podemos encontrar ahora, pero ya lo podemos hacer con los que estamos en
casa. Es que las prisas nos han robado la capacidad de vivir el ritual, que nos
lleva más allá de un encuentro, un sabor o una charla, nos hace disfrutar de cada
cosa, induciéndonos en otro nivel del encuentro. Acorta las distancias con
rituales pequeños, que llenen los espacios vacíos entre nosotros. La vida nos
regala una maravillosa oportunidad que puede purificar lo que estaba turbio,
recordar lo que estaba olvidado, poder decir lo que estaba callado. Comunícate
con los de la casa y los que están lejos, preparando el encuentro con sus
rituales. #yomequedoencasa
#quedateencasa
#epytanderogape
#KitJilkonTaKima
#stayathome
#zostanwdomu
#restealamaison
Feliz lunes de acortar las distancias.

No hay comentarios:
Publicar un comentario