Un día de nubes, Sofía mandaba a sus amigos caritas sonrientes.
Con un gesto tan sencillo, quiso provocar sus sonrisas, para que
éstas a su vez, disipen las nubes de tristeza. No todas las caritas
enviadas, consiguieron su objetivo. Algunas no eran capaces de
atravesar, las nieblas de incomprensión y seriedad. Otras tuvieron
más suerte. No solo llegaron a su destino, provocando una sonrisa,
sino que también de sonrisas llevaron a palabras y de palabras a la
amistad más profunda y la alegría no disimulada. Regala una
sonrisa, no cuesta nada y puede hacer mucho bien y llegar al corazón,
sacando de él las oscuras tristezas.
Feliz Viernes de Sonrisas.

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