Fernando en su huerta sembraba palabras y le crecían historias.
Al principio sentía, que las historias crecían la azar, que no
dependía de él, lo que va a cosechar. Así, que no sabía, si le
crecerán historias dulces y alegres o amargos cuentos llenos de
reproches. El tiempo le permitió a descubrir, que no era cuestión
de azar, que el sabor de las historias, dependía de las palabras que
sembraba y de de como las sembraba. Así nos pasa a todos, las
historias que cosechamos y vivimos, dependen de las palabras que
sembramos en los corazones de los demás. Trata de sembrar con
respeto y delicadeza.
Feliz jueves de sembrar palabras.

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